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lentillas
Paula Cortés

Paula Cortés

Licenciada en Farmacia y graduada en Óptica y Optometría

El verano, enemigo de las lentillas

Esta estación del año es la época en la que surgen los mayores problemas para los usuarios de lentes de contacto. Cómo pasamos más tiempo al aire libre, por el buen tiempo y solemos estar en contacto continuo con el agua del mar y de las piscinas, no debemos abusar del uso de las lentillas y utilizar siempre unas gafas de sol con filtro ultravioleta adecuado.

Normalmente recomendamos a los usuarios de lentes de contacto que utilicen lágrimas artificiales, por lo que en esta época del año es aún más importante utilizarlas para enjuagar los ojos en caso de rojeces por el cloro, irritación por la arena de la playa o para evitar la sequedad tras una exposición solar prolongada.

 Ni agua de mar, ni agua de piscina

Tanto el agua del mar como el de las piscinas, con alto contenido en cloro, son irritantes para la conjuntiva ocular y poseen microorganismos que pueden causar infecciones, siendo la más grave la queratitis infecciosa por Acanthamoeba. Por todo ello debemos evitar sumergirnos en estos entornos con las lentillas puestas.

Estos parásitos viven en el agua corriente y son capaces de fijarse a las lentes de contacto e invadir la córnea por erosiones epiteliales. Por tanto no solo debemos evitar mojarnos con las lentillas en verano, sino también debemos evitar ducharnos con ellas puestas.

Por supuesto, también está contraindicado conservar las lentillas con agua del grifo.

Para personas con mucha afición por la natación o el buceo, existen ópticas especializadas dónde poder adquirir gafas graduadas específica para estar deportes.

 Qué ocurre con las altas temperaturas y las lentillas

También afectan a las lentes de contacto las altas temperaturas, ya que hacen que haya más evaporación y, junto con el viento, se agrava una posible sequedad ocular.

Para evitarla y mejorar la humectación, debemos emplear lágrimas lubricantes y, si las condiciones son extremas, gafas protectoras con filtro solar adecuado.

Además, las altas temperaturas pueden afectar también a la conservación de las soluciones de limpieza y mantenimiento de nuestras lentes de contacto, por lo que no debemos dejar los botes ni los estuches abiertos o meterlos en el maletero del coche si van a estar expuestos.

Errores que se repiten

Uno de los más comunes es utilizar cada par de lentillas más tiempo del recomendado por el fabricante. También se abusa del tiempo diario de la lentilla, que no debe superar las 8-10 horas. Muchos usuarios las utilizan incluso cuando sufren alguna patología ocular, lo que está completamente contraindicado.

Los estuches deben cambiarse mensualmente. No mantener una higiene adecuada de las lentillas cambiando diariamente la solución de mantenimiento, puede conducir a patologías corneales graves.

Nunca debemos utilizar agua del grifo, ni saliva para limpiar las lentillas y debemos lavarnos las manos antes y después de ponerme las lentillas.

No se debe dormir con las lentes de contacto puestas y es preferible colocarlas antes de maquillarnos para evitar contaminarlas.

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