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menopausia
Paula Cortés

Paula Cortés

Licenciada en Farmacia y graduada en Óptica y Optometría

¡Qué la menopausia no te sofoque!

Con la llegada de la menopausia comienza una nueva etapa en la vida de la mujer. Algo importante que debes saber es que no todos los síntomas son iguales para todas las mujeres y no todas los experimentan de la misma forma.

Los sofocos, la señal de alarma

En ocasiones suelen aparecer incluso antes de que se produzca la retirada definitiva de la menstruación. Esta situación se produce por una alteración de la autorregulación de la temperatura corporal, motivada por una bajada en la producción de estrógenos que se experimenta durante este período.

Sin embargo, los sofocos no vienen solos. Es frecuente que vengan acompañados de irritabilidad e insomnio.

¿Hay alternativas o tratamientos naturales a las hormonas sintéticas?

¡Por supuesto que sí! ¡Toma nota de las siguientes recomendaciones!

  • Para mitigar los sofocos, lo mejor es el uso de isoflavonas de soja, siempre y cuando puedan tomarse, ya que están contraindicadas en patologías tiroideas. Para estos casos existe una alternativa de gran efectividad como es la cimicífuga racemosa.
  • Además, también podemos mejorar los sofocos con sencillos cambios en nuestros hábitos cotidianos: usar prendas en capas que puedas quitarte, evitar el alcohol, las comidas picantes y la cafeína, no fumar y mantener la báscula a raya.
  • En el caso de que tengas ansiedad, irritabilidad e insomnio, el mejor tratamiento es tomar valeriana. No obstante, la alternativa de moda en estos momentos es el triptófano, un aminoácido esencial que promueve la liberación de serotonina y melatonina, sustancias relacionadas con el estado de ánimo y el sueño, respectivamente.

¡Ponle fin a la sequedad vaginal!

Con la bajada de los estrógenos propia de la menopausia, la mucosa que envuelve la vagina se vuelve más fina disminuyendo su elasticidad; el espacio de entrada se estrecha haciéndose menos flexible y se produce una disminución hormonal que provoca una menor hidratación y circulación sanguínea en la vagina. Todo ello desencadena:

  • Rigidez y sequedad de los tejidos vaginales, pudiendo desembocar en dolor durante las relaciones sexuales.
  • Irritación, escozor y picor en la zona genital.

¡Toma nota!

  • Tan importante es hidratar la zona interna como la externa con productos que nada tienen que ver con los lubricantes, orientados a facilitar las relaciones sexuales.
  • Existe una diferencia básica entre hidratantes internos y externos. Los primeros se aplican a través de una cánula 2-3 veces a la semana; para los segundos es suficiente la yema de los dedos y a demanda. ¡Este paso debe convertirse en parte de tu rutina de higiene íntima diaria!
  • Los hidratantes internos y externos están formulados a partir de activos que hacen que se adhieran tanto a las mucosas vaginales como al área externa de la zona íntima de la mujer.
  • Presta atención a los activos que componen ambos hidratantes. Entre ellos, el ácido láctico, componente de hidratación natural de la mujer en su edad fértil, encargado de evitar el riesgo de infección manteniendo el pH de seguridad vaginal. Además, podrás encontrar el ácido hialurónico puro o liposomado, potenciando su efectividad y su penetración en los tejidos de la zona íntima.
  • Los cuidados íntimos durante la menopausia deben completarse con una rutina de higiene a base de productos específicos de esta etapa.
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